Presentación

«VOUS ÊTES FOLLE, MADAME!»

Isaac Albéniz y concretamente su Iberia están presentes en mi vida desde que recuerdo. En mi juventud de pianista, tuve más de una vez la oportunidad de entrar en ese mundo suyo tan singular, lleno de luz, de aroma... ¡y de notas!, un mundo que seguí disfrutando después como espectadora y en mi trabajo en el campo de la música y de la cultura. He tenido la suerte de oír a todos los grandes «iberistas», desde Esteban Sánchez hasta Alicia de Larrocha y Daniel Barenboim, pasando por tantos otros que no quiero mencionar por no olvidar ninguno, y he oído a centenares de jóvenes pianistas de todo el mundo abordar a Albéniz, a menudo por primera vez, en el Concurso de Piano de Santander.

Fue precisamente Barenboim quien, en su época de director titular de la Orquesta de París, propiciaría una experiencia albeniciana que me impactó profundamente. Me parecía una pena que las doce «impresiones» de Iberia no estuvieran todas orquestadas por un gran compositor y pensé en encargar esa tarea a Olivier Messiaen, cuya admiración por Albéniz era notoria. A través de Daniel contacté con el maestro, con quien tuve la conversación telefónica más asombrosa de mi vida. «Vous êtes folle, madame!», se arrancó don Olivier, nada más oír la propuesta. ¡Iberia es puro piano!, me decía todo exaltado, y precisamente por ello, la tarea de orquestarlo es imposible. Y, a continuación, para ilustrar su tesis, hizo un completo análisis telefónico de Iberia, obra por obra, desde Evocación hasta Eritaña, explicando qué aspectos clave de cada una de ellas se perderían sin remisión al pasar a la orquesta. Yo escuché fascinada la lección magistral y, al final, acerté a hacerle esta petición: «Maestro, ¿le importaría contestar a mi encargo por escrito?» Conservo con gran afecto la larga carta que amablemente me escribió, en la que, mientras declinaba mi oferta, recogía en palabras la magia del piano de Albéniz y explicaba por qué Iberia ocupa un lugar propio en la cima del repertorio pianístico universal.

Cuando, en 1987, pusimos en marcha una Fundación dedicada a la educación y la cultura musical, el nombre de Isaac Albéniz era una opción natural. Algunas de las primeras iniciativas de la Fundación estuvieron dedicadas a él: la exposición Albéniz y su tiempo, comisariada por Enrique Franco, que llevaba aparejada encargos a cuatro compositores, las ediciones de la biografía escrita por Antonio Guerra y Alarcón y de las Impresiones y diarios de viaje, preparadas también por Enrique, y el estudio de fuentes albenicianas que llevó a cabo Jacinto Torres como director que era entonces del Centro de Archivo y Documentación de la Fundación, estudio que años después acabaría fructificando en la obra del profesor Torres que es hoy referencia mundial: el catálogo sistemático descriptivo de las obras musicales de Albéniz.

Con ocasión del centenario de su muerte, la Fundación organizó en su sede de Madrid un ciclo de conferencias y conciertos que reunió a los principales especialistas en la figura y la obra de Albéniz y acogió el estreno de diversas composiciones encargadas al efecto. Luis Fernando Pérez, que es uno de los grandes intérpretes actuales de Iberia, actuó en ese ciclo y recibió el encargo de preparar una nueva edición que, por una parte, estuviera hecha con el máximo rigor y, por otra, permitiera a los pianistas un acercamiento eficaz. Para conseguir la mayor difusión posible de esta obra señera -y llevados por la antigua e intensa vocación tecnológica de la Fundación Albéniz-, decidimos que la edición fuera solamente digital y que su distribución fuera universal y gratuita a través del sitio web de la Fundación, www.classicalplanet.com. Se contó con el asesoramiento editorial de personalidades de gran relieve, como el compositor Tomás Marco, el musicólogo estadounidense Walter Aaron Clark, gran autoridad internacional en Albéniz, y las pianistas y pedagogas Carlota Garriga y Marta Zabaleta, continuadoras de la labor de Alicia de Larrocha en la Academia Marshall de Barcelona. Por parte de la Fundación Albéniz, participaron su directora de publicaciones, Cristina Pons, y su director de contenidos, Álvaro Guibert, que han dirigido esta edición. El resultado de todo ello ha sido espléndido y ha cumplido el objetivo de llevar la música de Albéniz, en las mejores condiciones posibles, a todos los pianistas del planeta que se interesen por ella. De ahí mi agradecimiento a Luis Fernando Pérez por su fantástico trabajo y a todos los que han hecho posible esta edición.

Paloma O’Shea
PRESIDENTA DE LA FUNDACIÓN ALBÉNIZ

Iberia en contexto

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